Por la ley contra extranjerización

Analistas creen que bajará el precio de los campos

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Habrá un recorte en la demanda de inversores externos que motivará que los precios bajen. De todas formas, hoy los granos mantienen sus valores y hay poca oferta de campos .

Según Guillermo Villagra, de la consultora Openagro, en teoría, si sale la ley, el precio debería bajar. Básicamente porque disminuiría la demanda por parte de capitales externos y sólo podrían comprar los productores e inversores locales. El analista agregó que difícilmente un argentino pueda pagar los valores que cotiza hoy una hectárea en nuestro país.

El proyecto de ley contra la extranjerización de tierras que envió la Presidenta Cristina Fernández al Congreso puede tener un efecto bajista sobre los campos productivos del país.

De convertirse en ley, limitaría al 20% el total de tierras que pueden comprar los extranjeros, sin carácter retroactivo.

Básicamente porque disminuiría la demanda por parte de capitales externos y sólo podrían comprar los productores e inversores locales. El analista agregó que difícilmente un argentino pueda pagar los valores que cotiza hoy una hectárea en nuestro país. Es que, según su visión, la demanda de tierras y la suba exponencial del precio estuvo dada en los últimos años por el interés de empresas e inversores del exterior.

Los campos productivos son sólo una parte de la extensa Argentina que incluye a los campos del sur del país, con salidas a los lagos, área que se busca proteger con un fin de soberanía, a través del proyecto. Pero el resto, las hectáreas donde crecen la soja, el trigo, el maíz, el girasol, otros cereales y cultivos, además de ser tierras aptas para la ganadería intensiva, también se verán afectadas, según los analistas.

De las 30 millones de hectáreas cultivadas en la Argentina sólo el 10% es propiedad de extranjeros que las explotan, según los datos de Openagro. Aún así, los extranjeros tienen una fuerte participación dentro del esquema productivo argentino a través de los arrendamientos. De las 18 millones de hectáreas que son cultivadas por sus inquilinos no se sabe cuántas están explotadas por extranjeros solos o asociados con locales. Desde este punto de vista, el impacto de la ley sería menor.

Según Pablo Semberoiz, de la firma SPC consultores, no habrá grandes movimientos (en los precios de los campos), porque uno ve que se manejan más por la rentabilidad que se puede obtener de la tierra que por la demanda.

Es decir que, si bien desaparecerá un segmento de compradores, los valores tienen un piso de caída por la firmeza de los precios de los granos.

Por caso, un campo que hoy alcanza los u$s 15.000 por hectárea en el centro de Buenos Aires valía u$s 5000 en enero de 2004, cuando la soja valía $ 655 en Rosario contra los casi $ 1.300 actuales.

Desde la inmobiliaria Nordheimer, Carlos Pechini dijo a El Cronista que aún es temprano para hacer un análisis y que los precios son firmes. La teoría bajista se apoya también en la experiencia de Brasil, donde, según la agencia Reuters, el Gobierno restringió desde agosto de 2010 la venta de tierras rurales a extranjeros. Algunos analistas de ese país estimaron que, hasta abril, los límites llevaron a la suspensión de inversiones agrícolas y forestales por cerca de u$s 15.000 millones.

Fuente: El Cronista - Julieta Camandone

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