Corrientes

Alternativas para un desarrollo sostenible de la industria de celulosa

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Antonio Brailovsky, María Cristina Area, Juan Carlos Villalonga, y Gustavo Braier fueron convocados por el gobierno de Corrientes para exponer las oportunidades y desafíos tecnológicos y ambientales de la industria de celulosa y papel en Argentina.

Con el objetivo de informar a la comunidad local y conocer en profundidad las implicancias de la producción celulósica, especialistas de primer nivel disertaron -el pasado jueves y viernes- en las localidades correntinas de Santo Tomé y Gobernador Virasoro respectivamente, en una jornada abierta sobre "Celulosa y Ambiente", organizada por la Dirección de Recursos Forestales del Ministerio de la Producción, Trabajo y Turismo de Corrientes.

El programa contó con la exposición del escritor y especialista en Ambiente y Recursos Naturales, Antonio Brailovsky, sobre "Riesgos ambientales de las plantas de celulosa"; la ingeniera María Cristina Area, Directora del Programa de Investigación de Celulosa y Papel (PROCYP-Unam) y del Instituto de Ciencia Ambiental y Desarrollo Sostenible (ICADES), que respondió al interrogante ¿Se puede fabricar pulpa celulósica sin perjudicar los recursos naturales?; el consultor Gustavo Braier, se refirió al "Desarrollo económico y social planificado de un área foresto-industrial" y destacó el impacto económico de la actividad en la región y las ventajas de constituir en forma planificada un cluster forestal. Por último, el director Político de Greenpeace Argentino, Juan Carlos Villalonga, disertó sobre el "Presente y Futuro de la Industria de la Celulosa en la Región" y presentó el último informe de la organización titulado: "La escalada de la celulosa en la región: industria sucia o producción limpia".

Villalonga propone, como alternativa para un desarrollo sostenible de la industria en la región, "un Plan de Producción Limpia que incorpore límites a la escala productiva, certificación para las plantaciones forestales y sistemas de producción libre de cloro y contaminantes".

El informe presentado por el representante de Greenpeace, que implicó un trabajo desarrollado por un equipo de investigación de la organización ambientalista, incluye tres secciones principales. "En la primera parte se analiza la situación global de la industria de la celulosa; consumidores clave, la ‘globalización’ en el sector de la celulosa, la producción mundial de pulpa blanqueada químicamente y los planes de expansión global de la industria y, particularmente, los proyectos en América Latina, la Argentina y el Uruguay", explicó Villalonga.

"Sobre la situación de la industria papelera en la región, del informe se desprende que para sostener el mercado del papel en el mundo, hasta el año 2020 será necesario construir dos plantas similares a la que la empresa Botnia pretende instalar en el Uruguay. También se describe el estado actual en el que se encuentran las principales papeleras argentinas y uruguayas, su conflictividad ambiental, legislación, producción y relación con las comunidades locales", detalló el especialista.

Paralelamente, en diálogo con ArgentinaForestal.com aclaró que "desde Greenpeace no hay una negación a la industria de celulosa, tampoco decimos no a las papeleras, lo que proponemos es un Plan de producción Limpia. La producción de papel es indispensable, y esta industria es una gran oportunidad de desarrollo, pero también es un riesgo ambiental y el desafío estará en si que nos encuentren preparados al momento de instalarse en la región. Tenemos que empezar a pensar y actuar por la forma en que lo producimos hoy y cómo lo haremos hacia futuro. Hay que avanzar hacia un proceso de modernización, con un marco regulatorio y normativas que exijan las mejores tecnologías y más controles".

En relación a los grandes conflictos sociales que despiertan estas industrias, Villalonga manifestó que "lo que pasa actualmente en Gualeguaychú no se generó de un día para otro, estas industrias son contaminantes y las empresas no han dado la información que la sociedad necesita para avanzar en este tipo proyectos, no se aseguran los controles que se realizarán a una planta Botnia. Uruguay no podrá controlar a alguien que es más grande que el mismo país, y si lo podrá hacer debe decir a la sociedad cómo. Por otra parte, mientras que en Argentina sigan existiendo plantas como la ex Pasta Celulósica Piray (Befide SA) en Misiones, no se le puede pedir a la gente que confíe en el Estado. Nadie cree en los controles del Estado", remarcó.

En cuanto a la iniciativa del gobierno de Corrientes, que apunta a atraer inversiones de celulosa, consideró que "tiene las ventajas para instalar estos proyectos, pero también la necesidad de incorporar los criterios que estamos proponiendo para alcanzar producción limpia. En Argentina hay una disparidad muy grande, hay un discurso de que debemos cerrar las plantas contaminantes, pero no hay acciones concretar para revertir esto. Por lo tanto, la industria de celulosa esta endeble. Esta industria necesita actualizar las normas que la regulan y políticas que permitan su reconversión. Como también ajustar sus controles. La producción de papel es indispensable, esto nadie lo discute, pero tenemos la oportunidad de hacerlo en forma sustentable. Corrientes puede hacer un buen trabajo, pero esto no lo podrá hacer sola, entendemos que esta iniciativa debiera nacer desde el mismo sector forestal y desde el Estado Nacional. La actividad foresto-industrial en Argentina hoy no es sustentable, y no soy derrotista con esto que digo, porque sabemos que puede serla, en la medida que además de potenciar lo económico, atienda el aspecto social y ambiental. Pero creo que estos aspectos hoy son deficitarios y debería ser el desafío de este sector", concluyó Villalonga.

Fuente. Argentina Forestal

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