Alimentos: Menos producción y precios más caros
A partir del conflicto con el campo en marzo de 2008, acompañé a los diputados nacionales Cristina Cremer, Gustavo Zavallo, María Petit y al presidente de la Cámara de Diputados de la provincia, Jorge Busti en las reiteradas presentaciones por escrito ante la presidenta, sus ministros, funcionarios y ante el ex presidente Néstor Kirchner, en las que planteábamos diferencias sustantivas con las políticas regulatorias que se estaban instrumentando a través de la ONCCA y Secretaria Comercio Interior para garantizar un precio razonable de los alimentos en la mesa de los argentinos. También afirmamos que las mismas provocarían una disminución de la producción afectando seriamente la rentabilidad de pequeños y medianos productores, que profundizarían la sojización y no solucionarían el precio a los consumidores.
Hoy el 74% de la superficie agrícola del país esta sembrada con soja y los precios de los alimentos siguen creciendo día a día.
¿Qué pasó con los precios al consumidor?
A partir de esta decisión tomada por el PEN, por la que se congelaron los precios a los productores de carne, leche, trigo, maíz, mientras los precios en las góndolas aumentaron considerablemente. El caso más notorio es el de la leche que en noviembre de 2007 se le pagaba al productor $0,75 y el consumidor lo pagaba en la góndola $1,90. Hasta agosto de 2009 el precio de la leche al productor seguía siendo de $ 0,75 y en la góndola el precio al consumidor era de $ 2,80. Hoy, con una recuperación del precio al productor donde esta recibiendo un peso por litro, el consumidor la esta pagando $3,50 por litro. Con esto números estamos demostrando que los más afectados fueron los pequeños y medianos productores lecheros. Muchos de ellos cerraron sus tambos y si bien el volumen total de leche se mantuvo a nivel nacional, esto fue producto del aumento de producción de los tambos empresas que son los que tuvieron capacidad de lobby para acceder a las compensaciones.
Por otro lado los consumidores, que son los destinatarios de estas políticas, vieron permanentemente aumentar el precio de estos productos. ¿Se habrá preguntado la Secretaría de Comercio Interior quien se quedó con la diferencia? Este mismo análisis lo podemos realizar para el pan, fideos, carne vacuna, etc., donde se utilizó esta misma estrategia. Conclusión, consumidores y productores perjudicados y lo más grave para el país: menos producción.
¿Qué pasó con la producción?
Récord de siembra de soja, mas del 70% de la superficie agrícola sembrada con este cultivo. Sólo 7.500.000 toneladas de trigo en el país, cuando veníamos produciendo entre 14 y 16 millones de toneladas, teniendo como meta 20.000.0000 TN. Además, este cultivo tiene serios problemas en la comercialización, lo que genera polémicas entre los sectores productivos y el gobierno nacional por la diferencia entre el precio que recibe el productor y el FAS teórico. Lo grave es que las multinacionales exportadoras y los molinos harineros, se quedan con este margen.
En el caso del maíz, disminuyó la superficie sembrada, aunque según las proyecciones se mantendría el volumen de producción, dada las favorables condiciones climáticas. La comercialización experimenta los mismos inconvenientes que el trigo, ya que las restricciones a las exportaciones llevan a que el productor reciba un precio inferior del que corresponde. Esto desalienta el cultivo del trigo y del maíz, y beneficia la expansión de la soja.
Menos producción de carne bovina. No existe un plan ganadero, ni se estimuló la producción de carnes sustitutas como el cerdo. Argentina pasó de producir 85 Kg. por habitante por año (70 consumo interno y 15 exportación) a 68 Kg. actualmente (con un consumo interno de 58 Kg., quedando para exportación sólo 10 Kg.).
Tenemos 4.500.000 de cabezas menos que hace tres años atrás. El 48 % de la faena en el año 2009 fueron hembras, cuando para mantener el stock ganadero no debemos superar el 38%. Matamos en los últimos tiempos la fábrica de hacer terneros. Un grave error que un país serio y con políticas planificadas no debería cometer. El precio del ternero se mantuvo, cohercitivamente, en menos de $3,50 en los últimos tres años. Esta política generó una disminución en la oferta, que elevó el precio del ternero a 6 pesos, y provocó un aumento en las carnicerías con fuerte impacto social.
Creo que debemos trabajar para lograr un país con más producción, más trabajo, más valor agregado. En el debate del conflicto con el campo afirmamos que se debían impulsar políticas de concertación entre el gobierno nacional, provincias y sectores productivos para lograr un aumento de la producción, que permita abastecer con precios razonables el mercado interno y las exportaciones, sin afectar la mesa de los argentinos. Esto significaba más carne, más leche, más maíz, más trigo y menos soja. La realidad nos indica que las medidas tomadas y los resultados logrados por el gobierno nacional nos llevaron hacia un escenario totalmente inverso.
Sigo creyendo que el camino es la concertación de políticas entre gobierno y sectores productivos, que logren una mayor producción, precios razonables para todos los argentinos y la conservación de los recursos naturales.
Ing. Daniel Welschen
Ex Secretario de Producción de la Provincia.