La nueva cruzada gaucha

Alianzas para la Conservación de los Pastizales

Actualidad
La iniciativa de "Alianzas" para la conservación de los pastizales del Cono Sur fue lanzada por la familia de organizaciones dedicadas a la conservación y estudio de las aves silvestres: Aves Argentinas, Aves Uruguay, SAVE Brasil y Guyra Pa

La iniciativa de "Alianzas" para la conservación de los pastizales del Cono Sur de Sudamérica fue lanzada por la familia de organizaciones dedicadas a la conservación y estudio de las aves silvestres en los 4 países sudamericanos que comparten el gran bioma de las "pampas" o pastizales del Cono Sur del continente.

Estas organizaciones son Aves Argentinas, Aves Uruguay, SAVE Brasil y Guyra Paraguay, y están asociadas a la federación mundial de organizaciones BirdLife International.

La conservación de los pastizales naturales de nuestra región, en buena medida transformados por las actividades del hombre, depende mayormente de los propietarios de tierras rurales. Esta iniciativa propone establecer "alianzas" entre productores rurales, organizaciones de la sociedad civil, instituciones académicas y organismos oficiales, para mejorar las chances de conservar los pastizales ante el avance imperante de las transformaciones.

El concepto de "Alianzas para la Conservación" tiene su origen en los Estados Unidos, bajo la denominación de "Joint Ventures", y propone el establecimiento de acuerdos entre los distintos actores de una región con características y desafíos similares de conservación de hábitats silvestres.

En el marco de una "alianza", por ejemplo, los productores agropecuarios conservacionistas acceden a distintos beneficios a través de acuerdos con las ONGs, las empresas o el Estado local, provincial o nacional.

Los acuerdos establecen criterios de manejo de los pastizales vinculados a las actividades económicas tradicionales (agricultura, ganadería, etc.) e incluyen, a cambio, el reconocimiento político y económico como también el acceso a nichos de mercado (por ejemplo, productos con denominación de origen).

Cada una de estas organizaciones dedica esfuerzos a nivel nacional y mantiene una cohesión transversal entre los distintos países para crear una esfera de atención sobre los temas de conservación de la biodiversidad en los pastizales naturales de esta parte del planeta.

Mientras que otras organizaciones del Hemisferio Norte dedican esfuerzos similares para reunir la mirada de las organizaciones conservacionistas y de productores, en torno a la conservación de las grandes praderas. El caso notable es que muchas especies de aves utilizan aquellas praderas y nuestras pampas del sur a lo largo de año, estableciendo una nutrida ruta migratoria. Aves como el batitú (Bartramia longicauda), el aguilucho langostero (Buteo swainsoni), Playerito canela (Tryngites subruficollis) o el charlatán (Dolichonyx orizivorus) tienen su estación de cría en Canadá, los Estados Unidos y México, pero migran a las pampas en el invierno (donde nuevamente viven en estación de verano).

Esto propone un desafío conjunto a nivel continental, de modo que esta iniciativa del Cono Sur, se relaciona con organizaciones como la Sociedad Audubon para las aves, el Servicio Forestal de los Estados Unidos, el Plan de Acción para las Praderas de Canadá y Pronatura de México.

¿Qué promueve la iniciativa?

Sitios de interés en las pampas

Nos apoyamos en el sistema internacional de AICAs (Áreas de Importancia para la Conservación de las Aves) liderado por BirdLife International para señalar los sitios más destacados de la región de las pampas en los cuatro países del Cono Sur.

Este programa propone utilizar como criterios de identificación de estas áreas la presencia de especies amenazadas, endémicas, restringidas a hábitats y congregaciones de especies a modo de indicadores ambientales y utilizándolas como paraguas de la conservación del resto de la biodiversidad. De esta forma, llamar la atención de los gobiernos y la comunidad conservacionista para dedicar esfuerzos especiales de conservación e investigación en dichas áreas junto con las comunidades locales y grupos regionales cercanos a las mismas.

La iniciativa "Alianzas" colabora en el desarrollo de talleres con expertos de los cuatro países, la realización de monitoreos a campo y el mapeo de los sitios y distintas capas de información como fuente para un análisis de riesgos y evaluación de acciones de conservación en el corto y mediano plazo.

La región de los pastizales cuenta con 134 AICAs. Actualmente trabajamos en un proceso de selección para determinar cuales de estas áreas resultan prioritarias para la conservación de las aves migratorias transhemisféricas.

También detectamos otros sitios que resultan importantes para el desarrollo de experiencias piloto en el ámbito del desarrollo rural, para gestionar la interacción del proceso productivo con el medio ambiente, en particular promover la inserción de la biodiversidad como una variable a tener en cuenta en las decisiones de manejo.

Para ello hemos solicitado la ayuda de asistencia financiera al Banco Mundial, para el desarrollo de un proyecto de mayor escala.

Monitoreo del estado de las aves del pastizal

Contamos con el apoyo de la Ley de Fomento para la Conservación de las Aves Migratorias para el desarrollo de monitoreos de la situación de especies de aves que se restringen a pastizales. En particular, desarrollamos en conjunto con Wetlands International una campaña regional de monitoreo de aves migratorias del pastizal, centrado en ciertas especies de mayor interés, tales como: Chorlo pampa (Pluvialis dominica); Playerito pectoral (Calidris melanotos); Batitú (Bartramia longicauda); Playerito canela (Tryngites subruficollis); Aguilucho langostero (Buteo swainsoni); Charlatán (Dolichonix oryzivorus);

Y tenemos la esperanza de encontrar ejemplares vivos del Chorlo esquimal (Numenius borealis), una especie que podría encontrarse extinta de la faz de la tierra, desde mediados del siglo pasado.

Nuestra mirada sobre las aves tiene un sentido más amplio que el exclusivo interés en las mismas. Propone, en cambio, una mirada en la que ciertas especies aparezcan como una herramienta de mayor alcance, hacia la conservación y desarrollo sustentable integral de los pastizales. Muchas especies son indicadoras de una situación especial, que merece la atención por los valores globales del sitio, otras son especies "paraguas" (cuya preservación implica la de un ambiente amplio, que abriga o ampara a otras especies) y aún algunas que funcionan como especies "emblemáticas" y que pueden, por carisma o simpatía, acarrear la atención de la comunidad en el desarrollo de campañas de concientización.

Trabajo con productores líderes

La conservación de los pastizales pampeanos está en manos de propietarios privados de las tierras. Más del 98% de la superficie de los pastizales pertenece al dominio privado, y está mayormente dedicada a la producción rural en distintas formas: cría de ganado, cultivos de cosecha, cultivos forestales de largo plazo y también otras alternativas emergentes, como el turismo.

Procuramos investigar, profundizar y difundir aquellas prácticas de manejo que son más amigables con el ambiente natural. Para ello nos apoyamos en productores predispuestos y en entidades locales que los nuclean y fomentan su compromiso con una administración eficiente y responsable de los recursos del suelo, el agua y la biodiversidad.

Creemos que no sólo es posible que la producción sea más amigable y compatible con la conservación, sino que es posible encontrar fórmulas que mejoren los ingresos y el bienestar de productores que hacen su trabajo de una manera respetuosa del ecosistema. Para ello revisamos el otorgamiento de incentivos de mercado, fiscales o de imagen pública, que estimulen el empleo de mejores prácticas.

Importancia Global de los Pastizales del Cono Sur

Los Pastizales del Cono Sur de Sudamérica constituyen uno de los pocos ecosistemas de praderas y sabanas templadas del mundo, y son reconocidos como una prioridad de conservación en el Neotrópico. Conocidos también como "pampas", abarcan una superficie aproximada de 1 millón de kilómetros cuadrados, compartidos por cuatro países que integran el tratado del Mercosur: Paraguay, Uruguay, Brasil y la Argentina.

Estas ecorregiones no respetan límites políticos y están estrechamente relacionadas en términos biogeográficos, económicos y sociales.

La mayor proporción de los pastizales se encuentra en la Argentina (58%), con Uruguay y Brasil compartiendo proporciones similares (20% y 18% respectivamente) y el remanente 4% corresponde al Paraguay.

La región posee una notable diversidad biológica, particularmente notoria en especies vegetales, muchas de ellas con valor económico para la humanidad.

La diversidad de vertebrados es también elevada. Por ejemplo, 69 especies de mamíferos, 211 aves, 31 reptiles, 23 anfibios y 49 especies de peces de aguas continentales, fueron registradas en las pampas argentinas. Así como también de profundas raíces culturales, reunidas en la figura del "gaucho" (hombre ligado a la tradicional actividad ganadera de las pampas).

Contexto Regional

La Pastizales del Cono Sur sostienen también una población humana de 35 millones de habitantes, lo que representa una densidad poblacional aproximada de 35 habitantes por km2 (superior a la media de cada uno de estos países).

Las áreas más ricas y económicamente activas de la región se hallan en el Centro-Sur de la región, siempre vinculadas a los suelos más aptos para el desarrollo agrícola, mientras que las más pobres y marginales se hallan hacia el norte, donde la actividad preponderante es la ganadería extensiva, toda vez que la presencia de humedales o afloramientos rocosos condiciona el desarrollo agrícola.

Esto último demuestra la gran relación existente entre los aspectos socioeconómicos y la conservación de la biodiversidad, ya que el desarrollo agrícola de esta región ocurre básicamente reemplazando a los pastizales naturales por sistemas intensivos de cultivo, y por ende afectando a la biodiversidad.

Los gobiernos de la región han demostrado débiles políticas de Estado, escasa iniciativa y precarios instrumentos para ejercer la conservación de la biodiversidad en los pastizales naturales remanentes, y como consecuencia de ello, las áreas naturales protegidas no alcanzan a cubrir el 2% de su superficie. Por otra parte, existe escaso margen para un mayor desarrollo futuro, debido a que más del 95% de las tierras se encuentran en manos privadas y dedicadas a la producción.

Sin embargo desde el Proyecto de Alianzas para los Pastizales del Cono Sur procuramos una estrategia articulada con los diversos sectores gubernamentales y no gubernamentales, para alcanzar un desarrollo agropecuario y forestal sustentable y conjuntamente promover el desarrollo social, el crecimiento económico y la conservación de la naturaleza, junto con sus bienes y servicios ambientales.

Para ello es necesario impulsar políticas, proyectos y acciones coordinadas para superar esos desafíos y para capitalizar las oportunidades planteadas. La planificación e instrumentación de estas políticas, proyectos y acciones deberá responder a procesos plurales y participativos que aseguren transparencia, representatividad y viabilidad de las acciones que se propongan.

Aves migratorias de los pastizales

Aunque el común de la gente a menudo no aprecia a los pastizales como hábitat de la flora y fauna silvestres, estos son sitios críticos para muchas especies. Animales tan espectaculares, como el venado de las pampas, el yetapá de collar dependen exclusivamente de importantes extensiones de pastizales en buen estado de conservación. Otras aves tan raras como el tordo amarillo y los capuchinos viven en ciertos tipos pastizales húmedos y bañados de los ríos que se encuentran a salvo de las modificaciones humanas del paisaje.

Lo mismo sucede con ciertas especies de aves migratorias. Algunas de ellas, como el chorlo cabezón, se mueven algunos cientos de kilómetros entre las estepas de la Patagonia y las pampas centrales. Sin embargo, otras especies son capaces de migraciones mucho más esforzadas entre las praderas norteamericanas (e incluso las tundras del Ártico), y nuestras pampas y campos australes. Aves que conviven con "cowboys" y "gauchos" a lo largo de su año calendario.

El aguilucho langostero y el halcón peregrino, se encuentran entre las pocas rapaces que realizan este tipo de migraciones. Los primeros han visto disminuidas sus poblaciones hasta en un 10 % debido al uso indebido de agrotóxicos en las pampas argentinas. El playerito canela, es un chorlo que se agrupa en grandes concentraciones en los campos de cultivo de arroz y en las praderas sometidas al pastoreo por parte de animales domésticos. Sus poblaciones se encuentran en declinación por lo que la supervivencia de esta especie depende de que los productores ganaderos y arroceros manejen sus campos en forma ambientalmente amigable. Y su destino, actualmente en clara declinación, depende de ciertas decisiones de manejo de ganaderos y arroceros, ya que tanto los campos de cultivo de arroz, como las praderas sometidas al pastoreo por parte de animales domésticos, constituyen su hábitat.

El batitú es otra de las zancudas migratorias que eligen los pastizales como lugar para vivir. Es amiga de los campos de pastoreo, siempre y cuando el paisaje no se vea severamente modificado por la actividad humana.

Otras especies migratorias "transhemisféricas" que habitan de los pastizales son: las golondrinas tijerita y de rabadilla canela, el charlatán, el chorlo dorado y varias especies de playeros.

"Los pastizales del cono sur merecen la atención de toda la sociedad, ya que en base a ellos se construyó la economía agroexportadora de nuestros países, sin embargo poco esfuerzo se ha destinado hasta aquí para garantizar la continuidad de sus servicios ambientales y muestras representativas de su nutrida diversidad biológica", sintetiza, Anibal Parera, Coordinador General de la propuesta.

Fuente. Claudia D’Acunto

Más información en el sitio www.avesargentinas.org.ar

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