Alta rentabilidad

Alcanzó un nuevo récord histórico la siembra de soja

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La soja es otra vez récord: terminó la siembra y la superficie cubierta alcanzó los 16,9 millones de hectáreas, 650.000 más que en la campaña anterior. Así, más de la mitad de la tierra cultivada en el país está dedicada a la oleaginosa.

"Un yuyo" como le dicen algunos especialistas por su fácil cultivo y la capacidad de la planta para soportar condiciones climáticas severas. No obstante, se espera una cosecha similar a la del año anterior (47 millones de toneladas) porque la mayor área compensará los menores rendimientos que habría provocado la falta de lluvias.

El proceso de sojización, como se conoce al crecimiento sostenido del área implantada que arrancó en 2002, está relegando a otras actividades tradicionales del campo, como el tambo y la ganadería. Incluso, por la intervención del Gobierno en el comercio de carne y lácteos, esta tendencia se habría acelerado en el último año. En otras palabras: tentados por la alta rentabilidad de la oleaginosa (cuyos precios se duplicaron en un año) y la menor inversión que demanda su siembra, los productores se están pasando a la soja, el principal producto de explotación de la Argentina.

"Dentro de todas las opciones sigue siendo la que requiere una menor inversión; el precio internacional está sostenido y todo indica que así seguirá; la demanda para biodiésel y para aceite crece, y ante las adversidades climáticas, es el cultivo menos susceptible a la falta de humedad", opinó Ernesto Ambrosetti, economista jefe del Instituto de Estudios Económicos (IEE) de la Sociedad Rural. Entre las regiones en donde más se expandió el cultivo están Entre Ríos, el norte de Santa Fe, el oeste de

Buenos Aires y Santiago del Estero. "En una gran superficie la soja es un monocultivo, no lo podemos negar", reconoció Rodolfo Rossi, presidente de la Asociación de la Cadena de la Soja (AcSoja). El empresario advirtió que en una amplia zona no se están tomando las medidas adecuadas para conservar la calidad del suelo, dado que la soja es un cultivo altamente extractor de nutrientes.

"En una amplia región se maneja adecuadamente -con siembra directa [sin roturar el suelo], uso de fertilizantes y cobertura de cultivos de invierno-, pero en zonas de mayor vulnerabilidad del suelo, en las que habría que rotar los cultivos, muchos productores no lo hacen", explicó Rossi. Para Rossi, esta situación podría agravarse ante la fuerte suba de los fertilizantes, que aumentaron el ciento por ciento en promedio en un año. La siembra directa, la rotación de cultivos y el uso de nutrientes contribuyen a proteger el suelo, el principal capital de la agricultura.

De hecho, la inversión para sembrar una hectárea con la oleaginosa promedia los 180 dólares, mientras que para cualquier otro cultivo es entre un 30% y un 50% superior. En la campaña anterior se obtuvo un rendimiento promedio de tres toneladas por hectárea y en este ciclo se espera que ese rendimiento promedie las 2,8 toneladas. Ayer, en la Bolsa de Chicago -mercado de referencia para los granos-, la tonelada cotizó a 504,77 dólares. En los mercados locales, la mercadería con entrega en mayo llegó a los 315 dólares, y la disponible, a los 1040 pesos.

Por este nivel de precios, el más alto de la historia, la gran producción (más de la mitad de la cosecha es soja) y las altas alícuotas de retenciones, el fisco recibió el año último US$ 3500 millones y se prevé que en 2008 esa cifra llegue a los US$ 5200 millones. La soja es un producto poco relevante para la inflación, dado que el 95% de la producción se exporta (el grano y el aceite se envían mayormente a China, y la harina de soja, a Europa y la India, donde es utilizada como alimento animal).

Fuente: José Crettaz - La Nación

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