Agotado por los enfrentamientos internos y el prolongado conflicto con el campo, Alberto Fernández renunció ayer a la jefatura de Gabinete y concretó así su anunciado alejamiento del gobierno kirchnerista, tras cinco años de gestión incondicional. Su portazo, reconocido oficialmente al mediodía, no sólo enfureció al matrimonio presidencial sino que alteró sus planes de mantener intacto a la primera línea del elenco y generó un temblor en el Gobierno.
Es que la noticia sorprendió por los medios a la presidenta Cristina Kirchner y a su marido en la residencia de Olivos y la obligó a convocar de urgencia al intendente de Tigre, Sergio Massa, uno de los hombres K más ambiciosos y de mayor confianza del matrimonio. Por caso, siempre dijo estar a disposición de la Rosada.
Tras una hora y diez de charla y negociaciones -y mientras afuera sonaba fuertemente el nombre del actual ministro del Interior Florencio Randazzo-Massa aceptó el cargo y asumirá esta tarde en el salón Blanco con todos los honores: ya se convocó a todos los mandatarios provinciales oficialistas. Fernández -uno de los dos pilares del Gobierno junto a su archienemigo Julio de Vido- se transformó en la tercera baja desde que estalló el conflicto agropecuario. A la salida del gestor de las polémicas retenciones móviles -el ex ministro de economía Martín Lousteau-se sumó la reciente renuncia del secretario de Agricultura Javier de Urquiza, quien ayer fue reemplazado oficialmente por Carlos Cheppi.
El ya ex jefe de Gabinete había tomado en los últimos días la bandera del peronismo y de aquellos gobernadores K que, tras la caída de las retenciones móviles y la aceptación popular a la "traición" del vicepresidente Julio Cobos, pedían un cambio de rumbo y una oxigenación del Gabinete. En especial, de los hombres más cuestionados como el secretario de Comercio Interior Guillermo Moreno y el de Transporte, Ricardo Jaime.
Su decisión se potenció luego de ver cómo en la intimidad el ex mandatario Néstor Kirchner sugería la renuncia a su esposa tras la debacle en la Cámara Alta. Y se aceleró con los fundamentos del polémico decreto que derogó las resolución 125 -redactado por la propia Presidenta- sus discursos posteriores, el vacío encarado hacia Cobos y la ampliación de poder hacia De Vido, al nombrar a Cheppi al frente de Agricultura. Su deseo sólo quedó expresado en la carta con la que oficializó su renuncia. "Tengo la certeza de que se abre una nueva instancia" en el Gobierno, dijo.
Esta dimisión inconsulta cayó como un mazazo en la pareja presidencial. Se notó en la primera aparición pública de Cristina tras la noticia: en un acto en la Casa Rosada no hizo ni una mención al tema.
No se sabe aún si Fernández pasaría a integrar ahora la lista de traidores y si sus colaboradores en el Gobierno podrían correr las misma suerte que los hombres de Cobos, echados esta semana. En la mira están la secretaria de medio Ambiente, Romina Picolotti; el de Medios, Enrique Albistur y el de la Gestión Pública, Juan Manuel Abal Medina, entre otros.
También es una incógnita si la designación de Massa traerá "una brisa de aire fresco" en el Ejecutivo, como manifestaron ayer varios dirigentes del PJ y hasta algunos opositores como el titular de la UCR Gerardo Morales, o si sólo será un cambio de figuritas. Al igual que su antecesor, el intendente de Tigre es considerado un hombre dialoguista y componedor, con una excelente llegada a la prensa y una gran habilidad para comunicar.
Un dato que no pasa inadvertido: Massa no dejará la intendencia sino que se reserva el lugar y pedirá licencia, y en su lugar asumirá el primer concejal de la lista de Tigre, Julio Zamora.
Entre las diferencias, cuenta a su favor con una muy buena imagen, viene de ganar la elección Municipal en Tigre y construyó en este tiempo un buen vínculo con Julio De Vido. Y si bien su nombramiento fue aceptado por todo el arco peronista, esta relación con el ala pingüina del Gobierno era ayer interpretada como una consolidación del poder de Néstor Kirchner.
En ese sentido, algunas fuentes aseguraban anoche que, al menos por ahora, De Vido, Moreno y Jaime seguirían siendo intocables. El único que se animó a opinar públicamente sobre la posibilidad de más cambios en el Gabinete fue el secretario General de la Presidencia Oscar Parrilli. "Por ahora no hay más renuncias, ni cambios. No tiene por qué haberlos", le dijo a El Cronista. Con todo, los rumores continúan engordando.