Se concretó en Paraná el Primer Encuentro de Productores del Litoral organizado desde el Frigorífico Alberdi y que reunió a un centenar de ganaderos proveedores de la compañía. El objetivo de la cita fue acercar al productor a las necesidades de la industria y lo hicieron a través del intercambio de pareceres fruto de las exposiciones de expertos.
Por caso, Bernardo Lartirigoyen, del servicio Técnico Teknal, habló acerca de la importancia de la recría para la calidad de carne en mercados selectivos, y el analista Víctor Tonelli abordó los desafíos y oportunidades de la ganadería.
Para Leonardo Lequio, presidente Grupo Lequio, el valor el encuentro radicó en las posibilidades de diálogo que se acentuaron entre los protagonistas de una cadena de valor que inicia en el potrero y termina en una carnicería. “Hay mucha capacidad para crecer“, definió el ejecutivo en diálogo con Campo en Acción.
Al repasar lo hecho definió que la empresa empezó como procesadora de subproductos del cerdo y la vaca y lentamente fue ingresando al negocio de la carne; faenando en diferentes establecimientos y vendiendo asados. La evolución resultó paulatina hasta arribar a la adquisición del Frigorífico Alberdi y de ahí emprender una carrera dentro del mercado de la exportación.
“En los cuatro años que estamos aquí incorporamos más de 350 trabajadores, logramos los mercados más deseables para la industria como China, Estados Unidos e Israel y se volvió a vender a la Unión Europea” enumeró el empresario y remató: “La planta está de pie, aún en los momentos delicados de los últimos tiempos seguimos hacia adelante”.
Describió que la compañía es una sola que ocupa un lugar en todos los eslabones de la cadena. Arranca por un feedlot con engorde de animales para determinados clientes, en un volumen bastante menor a lo que finalmente faena. Se suman tres plantas frigoríficas, dos de vacunos, Alberdi y Carnes Pampeanas en Santa Rosa; otra de cerdos en María Luisa y completa la integración la línea de tiendas de carnes y restoranes. Al fuego es una de las marcas, que vende cortes premium envasados al vacío, La Casa del Cerdo que está enfocada a porcinos, y a su vez cada planta tiene sus propias carnicerías que comercializan de manera tradicional.
De lo que viene, determinó: “Hacemos muchas cosas, las cadenas de tiendas crecen y en breve inauguramos la primera sucursal en Buenos Aires. A eso se suma que en la planta de cerdos de María Luisa planeamos procesar embutidos”.
Acerca de la coyuntura Lequio avisó que “vamos a seguir trabajando, este año fue muy duro, no se puede tomar como positivo porque hubo graves incumplimientos de contratos y dificultades para conseguir hacienda. Fue complejo, pero tenemos buenas expectativas”.
Aportó que el productor en general transita un buen momento, con precios razonables para sus animales, pero que necesita reglas que den previsibilidad a mediano y largo plazo para que toda la cadena pueda invertir. Subrayó que “más allá que ahora los números son positivos, hay miedo porque no se sabe que puede pasar”.
Lartirigoyen puso foco en acercar al máximo las partes, para exponer lo que necesitan los industriales del sector productivo y viceversa. En esa suerte de camino de ida y vuelta dijo a Campo en Acción que la recría es un eslabón importante ya que ganadero quiere vender el animal a buen peso y por ahí no se da cuenta que tendrá otra perfomance en el encierre y otra diferente en la faena. “Por esos grandes detalles que impactan en el rendimiento de la res es que la integración con la industria es tan necesaria. Esa coordinación es fundamental” especificó.
Para el especialista, la terneza es lo más importante cuando se abordan los mercados internacionales que se abren a partir de las cuotas Hilton y 481. Precisó que “la creencia de que sólo el animal joven asegura la terneza es un mito; esa cualidad pasa por otro lado, animales de dos años pueden tener la misma condición o mejor”.
Apuntó que los modelos de recría se están modificando. Dijo que está aumentando el peso de faena y eso hace que se estire el tiempo que va desde que se desteta a la recría. Ahí fue cuando afirmó que “son momentos importantes. Hay muchas variables porque hay muchas formas de recrías, cambian por zonas y hay esquemas de producción variados”.
Siguió con que la nutrición es clave. Ni por un instante dudó al precisar que para una buena terminación y recría se necesitan ganancias de entre 400 y 600 gramos diarios, y eso es comida. Contó que “si bien juega la cuestión forrajera que es más previsible, con el pasto es distinto, hay que tener buenas ofertas de pasturas para obtener buenas ganancias de peso”. De las dietas apuró con que deben facilitar las ganancias de peso constantes y que las restricciones deben ser evitables o mínimas.
Ponderó que, en ocasiones, el productor evalúa como un sinsentido invertir en ciertas cuestiones que no impactan en el precio de venta del animal, pero lo cierto –dijo- es que el industrial demanda la mejor calidad. En ese punto destacó la realización del encuentro en Oro Verde: “Estas instancias de intercambio hacen falta, que la industria comente lo que necesita y el productor igual. Son esenciales”.
Víctor Tonelli apuntó a las perspectivas del negocio desde el contexto internacional. “A los productores siempre les pido que miren lo que sucede en el mundo” tiró y ahondó: “Saben cómo les va y quieren saber cómo les irá y cómo impactarán las medidas en su negocio. La ganadería es una actividad tan de largo plazo y con tanto futuro, que debe trascender las definiciones políticas de coyuntura".
Puntualizó la fiebre porcina africana diezmó los rebaños en el sudeste asiático y generó una demanda adicional de carne al mundo y encima llegó la pandemia. Recordó que en ese marco la carne vacuna se despegó de manera notable y los precios subieron, lo mismo que el volumen comercializado, pero tales comportamientos no alcanzan a satisfacer la demanda.
Al dar precisiones fue al hueso: “China cambió todo. Es un país que por la fiebre perdió el 35% de su stock porcino y en tres años se recuperó casi por completo; además su consumo de carne vacuna estaba en cuatro kilos por habitante y se fue a siete con perspectiva de llegar a 10. Son 1400 millones de habitantes. No hay volumen que los satisfaga. La carne roja es un producto de lujo para ellos, triplica el precio del pollo y el del cerdo pero lo pagan porque ahora pueden y quieren”.
Abonó su idea de mirar al mundo al especificar que los principales proveedores a China están en el Mercosur, Estados Unidos y Oceanía. “Sumando a todos no es posible cumplir con la demanda” marcó.
Por el pago chico opinó que “las restricciones a la exportación de carne argentina, tuvo un objetivo sano, atenuar la suba de precios en el mercado interno, pero se equivocaron de medida porque las ventas internacionales poco tiene que ver con el mercado interno. Fue muy perjudicial lo que hicieron. Las declaraciones altisonantes no ayudan”.