La guerra de la carne

Advierten que falta hacienda por el límite al peso de faena

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Productores y consignatarios creen que uno de los principales factores que impulsan la suba del precio de la hacienda es la restricción al peso de faena, lo que causa una falta de animales livianos en la oferta.

Con el Indice Novillo del Mercado de Liniers -la categoría más representativa- mostrando un alza acumulada de un 26% en lo que va del año, desde el sector le asignan una gran responsabilidad a la prohibición de sacrificar animales de menos de 280 kilos, que entró en vigor el 1° del actual. Anteriormente, rigió entre el 1° de noviembre pasado y hasta hace nueve días la restricción para los vacunos que estaban por debajo de los 260 kg. A partir del 1° de mayo no se podrán sacrificar animales que pesen menos de 300 kg.

"Este sistema que se implementó no va porque está restringiendo la oferta de categorías importantes de hacienda (terneros, vaquillonas y novillitos livianos)", dijo Luis Rodríguez Abínzano, presidente de la consignataria Crespo y Rodríguez.

El peso de faena es un indicador del kilaje con que la hacienda se sacrifica. En la Argentina, el peso promedio fue de 220 kg de res en gancho en 2005. En los Estados Unidos, Australia y Nueva Zelanda, donde no hay estas restricciones al kilaje, el rendimiento mínimo es de 250 kg. El Gobierno puso un peso mínimo para buscar una mayor producción de carne y que indirectamente bajen los precios, algo que no sucedió.

Ignacio Gómez Alzaga, presidente de Alzaga Unzué y Cía. SA, graficó con números la escasez de hacienda en el mercado como consecuencia de las restricciones en la faena. "Nos están faltando 150.000 animales por mes de menos de 280 kilos", comentó el directivo.

Según un estudio de la Sociedad Rural Argentina (SRA), en los próximos 90 días caería en 450.000 cabezas la faena, por la prohibición de sacrificar ahora animales de menos de 280 kg y por debajo de los 300 kg a partir de mayo.

En las explicaciones sobre por qué sube la hacienda también aparecen otros argumentos, entre los que sobresale el efecto negativo de la sequía de los últimos meses en la pampa húmeda y una demanda interna que sigue aumentando su consumo como consecuencia del crecimiento de la economía.

"Estamos con una demanda interna de carne muy intensa, con un consumo que por estos meses se ubica por arriba de los 70 kg por habitante [quedó en un promedio de 61,6 kg per cápita en 2005]", estimó Rodríguez Abínzano.

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