“Ustedes (dirigiéndose a agrónomos y productores) tienen que decidir qué decisiones tomar en un escenario de excesos hídricos”, recomendó Minetti, quien, entre sus antecedentes profesionales figura haber anticipado la inundación histórica ocurrida en Santa Fe en el año 2003.
El investigador remarcó que en los próximos años los profesionales de la agricultura deberán adaptarse a dos fenómenos complejos: una mayor frecuencia tanto de temporales severos como de restricciones hídricas que incidirán especialmente en las zonas semiáridas.
“El calentamiento global está promoviendo una expansión e intensificación de los desiertos presentes en el mundo. Y ese fenómeno está presionando a las zonas semiáridas, donde las agriculturas han estado creciendo en las últimas décadas”, explicó Minetti en un evento organizado por el Centro Argentino de Ingenieros Agrónomos (Cadia).
“La intensa sequía que se extiende actualmente en California tiene una probabilidad de ocurrencia de uno en mil años; en esa zona se concentra la mayor parte de la producción frutihortícola estadounidense. Y en el norte de África las sequías son una de las causas que explican el enorme movimiento migratorio que se registra hacia Europa”, añadió.
Minetti dijo que, más allá de la coyuntura, la película de largo plazo que se viene para la Argentina es de restricciones hídricas recurrentes en las zonas productivas extra pampeanas. “Esta situación debería estar presente en la agenda de la políticas de Estado”, alertó.