En una nueva escalada del conflicto por el precio de la carne, el presidente Néstor Kirchner anunció que se revisarán las exportaciones de carne anotadas en los días previos a la publicación oficial de la resolución que prohibió los envíos al exterior.
"Algunos bancos trabajaron sábado y domingo para tramitar las cartas de crédito que habilitaran las exportaciones de carne argentina antes de que se publicara la prohibición de embarques al exterior", dijo el jefe del Estado, al anunciar obras e inversiones para la nueva empresa Aguas y Saneamientos Argentinos (AYSA).
Por instrucciones suyas, Economía firmará en las próximas horas una serie de resoluciones que apuntan a revisar esas operaciones y a cerrar las exportaciones de ganado en pie.
La resolución que dispuso el cierre de las exportaciones de carne por 180 días con la única excepción de los compromisos comerciales entre gobiernos, como las 28 mil toneladas de la Cuota Hilton destinadas a la Unión Europea, y operaciones concertadas antes de la medida, fue publicada el 14 de marzo en el Boletín Oficial. Pero el anuncio se realizó el miércoles 8.
Las ventas aludidas por el presidente Kirchner fueron anotadas por los exportadores en los días intermedios y están respaldadas por cartas de créditos emitidas por casas bancarias del exterior que, en principio, otorgan a las operaciones validez comercial. El volumen de las exportaciones anotadas en esos pocos días sumaron unas 60 mil toneladas, superior a las exportaciones de enero y febrero juntas.
Con la revisión ordenada por el presidente Kirchner, la Aduana analizará cada uno de los contratos en tanto la Oficina nacional de Control Comercial Agropecuario (Oncca) mantendrá en suspenso el Registro de Operaciones de Exportación (ROE) que habilita las partidas.
En su intervención de anoche, el jefe del Estado calificó de "patria ganadera" a los empresarios de la carne. El nuevo pico de tensión entre el gobierno y el sector de ganados y carnes se produjo precisamente un día después de que se difundiera un principio de acuerdo entre frigoríficos, ganaderos, consignatarios, funcionarios de provincias ganaderas y el propio segundo de la Secretaría de Agricultura de la Nación, para impulsar un plan que permitiera bajar los precios de los cortes más demandados al mercado interno y reabrir paulatinamente las exportaciones.
A grandes rasgos proponía un cambio en la comercialización de la media res, a través del cuarteo, es decir el depostado en cortes más chicos que permitiría que a la carnicería lleguen divididos los cortes más caros de los más baratos. Sobre los últimos se aplicarían precios máximos y el resto se liberaría paulatinamente para la exportación. Se fijaría además un precio para la salida de frigorífico.
El propio gobernador bonaerense, Felipe Solá, un actor clave en estas negociaciones, confirmó que la propuesta era fijar "precios máximos para una docena de los denominados cortes populares". La avanzada no cayó bien en el Ministerio de Economía, por dos razones: la primera es que el consenso había sido alcanzado por el consorcio exportador ABC, Confederaciones Rurales Argentinas (CRA) y los consignatarios. Quedaban afuera asociaciones que nuclean a los frigoríficos consumeros y otras entidades de productores.
La segunda razón es que el interlocutor de estas gestiones por el gobierno nacional fue el subsecretario de Agricultura, Javier de Urquiza, hombre del ministro Julio De Vido, enfrentado abiertamente al titular de la cartera agropecuaria, Miguel Campos.
Quizás consciente de que la aceptación de esta propuesta era su certificado de defunción, Campos se apresuró a impugnar las negociaciones, atribuyéndolas a "grupos que pretenden aprovechar la situación para posicionarse mejor en el negocio y sacar ventajas". La ministra Miceli respaldó al secretario, a pesar de que implicaba desautorizar a un hombre de De Vido. La jefa del Palacio de Hacienda sufrió ayer una baja importante en su equipo al renunciar "por razones personales", el presidente del Banco Nación, Ricardo Lospinato.
El presidente Néstor Kirchner pareció dar un veredicto cuando dijo que "hasta que no baje el precio de la carne no habrá ningún tipo de negociación".
Solá se apresuró a aclarar que compartía la decisión del gobierno nacional de no estudiar ninguna propuesta hasta que no baje el precio de la carne y negó su carácter de "negociador" en el tema.
Mientras , productores ganaderos realizarán nuevas asambleas en distintas localidades del interior.