Buscando la transparencia

A favor de la vuelta de la Junta Nacional de Carnes

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Adolfo Etchehun, secretario general del Sindicato de Trabajadores de la Industria de la Carne, describió en detalle la realidad de ese mercado.

El tema de la carne, desde sus orígenes en la colonia fue muy complicado, y "hoy en día cuenta con muchas irregularidades. Por ejemplo, está monopolizada la comercialización del cuero, las visceras y de todos los subproductos: sangre, hueso, cebo", en estos momentos "se debe considerar poner en vigencia la Junta Nacional de Carnes. Hay una ley trabada por un decreto. Se deroga el decreto, se crea la Junta Nacional de Carnes, y todo el mundo tendrá, en 60 días, que encuadrarse. Después se discutirá todo lo demás".

Los conceptos fueron vertidos por Adolfo Silvio Etchehun, secretario general del Sindicato de Trabajadores de la Industria de la Carne y sus Derivados del Gran Buenos Aires y Zona Sur de la Provincia de Buenos Aires (SICGBA), en declaraciones realizadas a una agencia de noticias.

En otro tramo de la entrevista, Etchehun se refirió a los acuerdo logrados por el gobierno nacional: "son de coyuntura --dijo--. Desde la letra fina, están bien tomadas las medidas. El novillo no puede valer más de 2.40 o 2.20 el kilo, y no puede terminar en la ganchera a más de 4.40, pero en la práctica, la entrada de animales a Liniers es lo determinante. Desde ahí regulan el mercado, porque un día entran 4.000 y otro 18.000. Ellos mismos son productores y consignatarios de Liniers, no los 3.500 pequeños productores que tienen 500 vacas, o 50 vacas".

Refiriéndose a medidas a tomar, Etchehun subrayó: "la ley 21.740 está vigente, y en su artículo 20 especifica un registro único de todo aquel operador que manipule, transporte, etcétera, carne. Si todos están en ese registro, se puede realizar un seguimiento puntilloso de todo el proceso que implica la producción y comercialización de la carne. De lo contrario, no hay control fiscal, no hay control tributario, no hay control sanitario, no se respeta la cadena de frío, en una camioneta térmica que está llena de moscas, cuando la carne se cae, se arrastra; un montón de cuestiones que hacen al precio y a la calidad del producto. Y todo eso está normado dentro de la ley mencionada, lo que no sé es si hay voluntad política de volver a poner la ley en práctica, espero que sí".

Consultado sobre el descenso del precio de la carne en las carnicerías, el sindicalista afirmó: "Si no se aplica la ley Federal de Carnes, para mí, no baja. Bajará en esta coyuntura 40, 50 centavos; no la va a poder controlar el carnicero si él no la compra más barata. Porque el problema es cómo llegan los cortes populares en función al precio máximo, es imposible así como está planteado. Si no se homologa el cuarto delantero y se tipifica, tampoco. Al carnicero le debe llegar el cuarto delantero tipificado y él despostarlo y venderlo. En otras palabras, si no se obliga a que desde el frigorífico salga la res cortada de esa manera --en cuatro--, es imposible que los cortes populares lleguen al carnicero al precio deseado. Porque a él le bajan la media res y tiene que hacer un promedio para obtener los precios de los cortes, los cuales resultan más elevados si recibiera el cuarto delantero".

Etchehun explicó que "la oposición a la vigencia de la ley proviene de aquellos que se encuentran fuera del sistema. Los que respetan las reglas, que tienen buena inversión, que tienen sus plantas saneadas, que pagan salarios, cargas sociales, que tienen consumo y exportación, que fiscalmente están bien, no tienen ningún tipo de problema con respecto a la vigencia de la ley. Pero, pensemos que el 60 por ciento de la economía de la carne está en negro".

"Para tener una idea de lo que sucede, consideremos que el movimiento global de la carne produjo, en 2005, 2.500 millones de dólares (estadunidenses) en blanco, pero falta considerar un 60 por ciento que se maneja en negro. Es mucha plata que con la Ley Federal de Carnes podría recuperarse. También implica no solamente que se conserven los puestos de trabajo, sino que rápidamente se generarían otros 10.000.

Además, con dicha ley los frigoríficos tendrían que estar en regla, pagarían los impuestos, las cargas sociales y los mataderos clandestinos tendrían que cerrar, y para ello, tan sólo habría que poner en vigencia Ley Federal de Carnes, simplemente", puntualizó finalmente el dirigente sindical.

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