El Negocio del aceite

A China no le sería fácil reemplazar el aceite de soja argentino

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Argentina provee el 23% del aceite de soja que consume China, vende el 50% de lo que se comercializa en el mundo y es el segundo productor global. Abarca el 18% de la producción total del planeta y produce con uno de los costos más bajos.

A raíz del roce comercial entre Argentina y China, después de que el gigante asiático decidió suspender por un par de meses las compras de aceite de soja aludiendo medidas sanitarias, resulta pertinente analizar el papel que juega este producto en la relación bilateral. Más allá de la polémica sobre si la medida es o no una represalia a las sanciones antidumping por parte de Argentina, la realidad de la producción y comercialización de este producto muestra que para China sería complicado sostener esta medida por un tiempo prolongado sin hacer cambios en su propia estructura productiva.

Para dimensionar la importancia mundial de Argentina en materia de aceite de soja basta señalar que en el mundo se exportan aproximadamente 12 millones de toneladas de este producto en un año, de los cuales la mitad corresponden al excedente del consumo interno argentino, que es aproximadamente el 93% de la producción nacional. Es decir, la mitad de lo se comercializa en el mundo es de producción nacional.

Esa capacidad exportadora de la Argentina es fruto de que nuestro país abarca el 18% de la producción total del planeta y produce con uno de los costos más bajos. Si bien Estados Unidos es el principal productor mundial, su consumo interno no le permite mayores exportaciones. Argentina sólo consume el 7% de la aceite de soja que produce, lo demás se exporta.

Entre las dificultades que tendría China para reemplazar lo que le vende Argentina se destacan que sólo cuatro países concentran el 77% de la producción mundial de aceite de soja y uno de ellos es, justamente, China. A su vez, el principal proveedor de aceite de soja de China es Argentina, abarcando también cerca del 77% de las importaciones totales que hace el gigante asiático de este producto. Es claro que nuestro país tiene un peso sumamente importante en las compras de China al exterior, ya que el aceite de soja ocupa el quinto lugar entre los productos que más importa el país asiático.

Entonces, si China decidiese reemplazar a la Argentina como proveedor de aceite de soja debería establecer lazos comerciales con muchos países para igualar la oferta nacional, debido a la posición que ocupa la Argentina como segundo productor mundial. También podría ocurrir que incremente o sobreutilice su capacidad productiva interna a mediano plazo, potenciando su capacidad interna de molienda y podría comprar entonces el poroto de soja únicamente como materia prima, incluso a la Argentina. Una estrategia que China ya ha implementado en otros sectores, como el del acero, con buenos resultados.

El consumo de China, de aproximadamente 10 millones de toneladas anuales, llega al 25,6% de la producción mundial de aceite de soja. El 70% de esto es cubierto por la producción interna china y el restante 30% es aportado por las importaciones. De esta manera, las exportaciones argentinas de aceite de soja explican el 23% del consumo interno de este producto en China.

Obviamente que para la Argentina el rol de China como comprador es vital, debido a que el aceite de soja es fundamental en nuestro comercio exterior de Argentina. Este producto es el de mayor peso en las exportaciones luego de la harina de soja. China es, por lejos, el principal mercado de Argentina en este rubro ya que abarca aproximadamente el 50% del total de lo vendido al exterior.

Es evidente entonces que ambos países les conviene relajar las tensiones y llegar a un acuerdo en el corto plazo, ya que los costos de la pelea comercial son muy elevados.

abeceb.com

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