Viticultura

A brindar con champán caroyense

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En setiembre de 1997 llegaron a Colonia Caroya 20 mil vides desde Rauscedo (Italia); fue el puntapié inicial para el proyecto de reconversión vitivinícola.

En setiembre de 1997 llegaron a Colonia Caroya 20 mil vides desde Rauscedo (Italia); fue el puntapié inicial para el proyecto de reconversión vitivinícola. Colocadas en cámaras de frío, las vides pertenecían a ocho variedades seleccionadas en función de la carta de suelos y de clima de esta región.

El cargamento se completaría con dos entregas más de 20 mil vides cada una, que se ofrecieron en forma gratuita a los productores interesados en participar de la experiencia.

Colonia Caroya, famosa por los vinos a base de uva "frambua" o "chinche" (la variedad se llama Isabella), comenzaría a probar suerte con las variedades cabernet, merlot, malbec, ancelotta (tintas) y sauvignon blanc, chardonnay, Malvasia Istriana, y Trebbiano Romagnolo.

Diez años después, las bodegas caroyenses están ofreciendo vinos elaborados con uvas de reconocida calidad enológica y también champán, algo que parecía un imposible hace tan sólo una década. Quienes estuvieron desde el principio en el proyecto saben que se hizo mucho, pero también que queda mucho por hacer.

Es la opinión, por ejemplo, del enólogo Santiago Lauret, que logró convencer a autoridades y empresarios sobre su potencialidad. "El objetivo máximo es llegar a hacer en nuestra zona vinos de alta gama, pero para eso nos faltan todavía varios años de investigación. Si bien hemos hecho muchos productos muy interesantes como el champán, que ha sido muy elogiado, nos falta tener un producto de alta gama. Esa es la cuenta pendiente", destaca Lauret.

"A nivel personal –añade–, sirvió para demostrar que Colonia Caroya tiene la potencialidad de cualquier otra zona vitivinícola del país. Hemos demostrado que estamos en condiciones de pelear por un lugar en la primera. Ésa es la satisfacción más grande que nos ha dado este proyecto".

El auténtico gusto cordobés. Lo que sigue posicionando a Colonia Caroya dentro del mercado es un producto regional que se ha reinventado a sí mismo, lográndose vinos frambua con un segundo proceso de fermentación en el que se añadió mosto de uva para darle un sabor más dulce.

De hecho, dentro del proyecto de reconversión nunca se planteó la eliminación de la variedad Isabella sino que se le dio destino en la producción de jugo de uva, que tiene un mercado muy ávido en el exterior y cuya demanda nunca pudo ser satisfecha.

La incorporación de uvas de alta calidad enológica tenía que ver con el mejoramiento de la imagen, del precio del vino y, paralelamente, del precio de la uva para los productores.

Es posible pensar que el vino "de la Colonia" sea incluido en las degustaciones, que los especialistas señalen cuáles son sus descriptores aromáticos o gustativos. Lauret cree que sí: "Los malbec o los cabernet de todas las bodegas son similares; algunos con más o menos madera, pero nuestro frambua o nuestro champán son los únicos productos que reflejan fielmente la palabra ‘terruño’; es decir, nuestro suelo, nuestro clima y nuestro sistema de elaboración. Hemos elaborado un vino con esas características para participar de esas degustaciones".

Aporte de la Universidad. Desde hace unos cuatro años, un grupo de profesionales de la Universidad Nacional de Córdoba viene investigando sobre plagas y enfermedades que afectan a los viñedos caroyenses y también sobre la calidad en los mostos de la uva.

La ingeniera agrónoma Clara Cragnolini, nacida en Colonia Caroya, se muestra entusiasmada por los resultados obtenidos: "Hay enfermedades que eran desconocidas, otras que no se sabía cómo se comportaban y las hemos empezado a estudiar para hacer más eficiente el control. También comenzamos a trabajar con algunos tratamientos químicos", explica.

El equipo de investigadores ya detectó la presencia de trips y de cochinilla harinosa entre las plagas, mientras que en el caso de las enfermedades se ha detectado la presencia de fomoxis vitícola, mildium, y botritis, y está trabajando en los tratamientos específicos para cada uno de ellos.

Fuente: Claudio Minoldo - La Voz del Interior

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