A Brasil no le resultará fácil superar la aftosa

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En el país vecino se vacuna el 90 por ciento de las existencias y hay riesgos de ingreso de virus desde la frontera con Paraguay. Ignacio Iriarte, director de Informe Ganadero, habló sobre este tema y otros del mercado de carnes en una reunión organizada por SEA Consultores. Allí recordó que Brasil tiene una frontera de 600 kilómetros con Paraguay, donde hay muchos propietarios que tienen establecimientos con potreros de los dos lados y tranqueras enfrentadas. La carretera que forma el límite es autopista en un trayecto, ruta convencional en otra parte y camino vecinal en otra. "Hay mucho paso de hacienda de un lado al otro, sobre todo de campos de invernada de Paraguay a Brasil", dijo Iriarte. Además, la ganadería brasileña tiene algunas vulnerabilidades que dificultan la solución del problema de la aftosa. Primero, en el país vecino mostrar los frascos vacíos es suficiente constancia de haber efectuado la vacunación, con lo cual se extienden las guías para de traslado. Segundo, hay una gran superficie usurpada. Los Sin Tierra toman, por ejemplo, una finca de 8000 hectáreas donde tienen 200 cabezas que no vacunan. Tercero, hay minorías indígenas a las que no se acerca la Gendarmería por su hostilidad; tienen unos pocos vacunos para consumo que tampoco protegen. También hay minifundistas con ocho o diez cabezas de las que no cuidan su sanidad. "Como resultado de todos estos comportamientos, del enorme rodeo nacional y del movimiento de hacienda desde Paraguay, queda un 10% de animales sin vacunar y hay un índice de actividad viral -animales que han tenido contacto con la enfermedad- del 20%, contra casi cero de la Argentina", sintetizó Iriarte. En el proceso de aparición de focos de aftosa en Brasil se pueden establecer dos momentos: la detección inicial del virus en hacienda del estado de Mato Grosso do Sul, situación que fue aceptada por las autoridades sanitarias locales. Luego, en el estado de Paraná, en cambio, se hicieron análisis y se informó que el resultado había dado negativo. Sin embargo, hubo una presión internacional y de otros estados brasileños para que no quedara la sospecha, y finalmente también se aceptó la presencia del virus en ese estado. Inicialmente la Unión Europea, Israel y otros países cerraron sus importaciones a los estados de Mato Grosso do Sul, Paraná y San Pablo, porque a nadie se le ocurría prescindir del gran volumen de carne que exportaba Brasil. A partir de la confirmación del brote en Paraná, Rusia prohibió la importación de nueve estados brasileños y Europa está llegando a la conclusión de que Brasil les ocultó información. Los productores europeos también presionan y dicen: "Por mucho menos de esto a la Argentina se le prohibieron todas las exportaciones". "Si Europa dejara de comprar en Brasil, necesitaría adquirir 150.000 toneladas de cortes en otro destino, que naturalmente debería ser la Argentina", anticipó Iriarte. En síntesis: es difícil pensar que Brasil arreglará su situación sanitaria antes del otoño de 2006 porque los problemas que enfrenta no se localizan en un sólo punto geográfico en el que se puedan concentrar las acciones.

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