Con la tarea de brindar tres charlas en el Taller Internacional sobre Rizósfera, Biodiversidad y Agricultura Sustentable (TRIBAS, según su sigla), y cerrar acuerdos de cooperación científica con investigadores argentinos, Yoav Bashan, presidente de la Fundación Bashan y profesor del departamento de Suelos, Agua y Ciencias Ambientales, de la Universidad de Arizona (EE.UU), visitó la Argentina.
Considerado entre sus colegas como el “padre” del desarrollo de la tecnología de Azospirillum (bacterias rizosféricas promotoras de crecimiento en cereales), con 30 años en su haber en la investigación de esta herramienta, dialogó con Clarín Rural . “Estoy convencido que esta tecnología es el futuro de la producción agrícola”, dijo en un castellano perfecto.
Para Bashan, “la agricultura actual, apoyada en la enorme utilización de insumos, no es sostenible”. Y así recordó lo sucedido en México, país que conoce bien a causa del desarrollo de su carrera profesional: “Se destruyó mucha superficie fértil y con desertificación a causa de la desmedida utilización de insumos”, dijo.
Su idea es simplificar los métodos para hacer más disponible esta tecnología y más barata. “Esto permitirá bajar costos ya que la aplicación sustituye importantes niveles de fertilización, y a su vez genera un extra de producción. Así se produce más, de manera más sostenible”, sostuvo.
Entre los fundamentos por los sostiene que esta alternativa tecnológica generará importantes beneficios es que “Azospirillum es una de las bacterias más estudiadas del mundo, y opera en muchos cultivos por medio de 20 mecanismos distintos de los cuales, para la explotación agrícola sólo se han desarrollado tres”.
El especialista mencionó que “esta bacteria genera una promoción integral del crecimiento de los cultivos que se refleja en el crecimiento y luego, en su rendimiento”. Y destacó: “Es común que el productor utilice más de uno de estos microorganismos en la obtención de su productividad y, por medio de la acción de diversos organismos, se genera toda una cascada de eventos biológicos para manejar la necesidad de los cultivos”. Cree que “en un futuro cercano esta tecnología podrá reemplazar, en parte, gran cantidad de fertilizantes, fungicidas e insecticidas aplicados”.
También relacionó la ayuda de esta herramienta para aumentar la producción y alimentar a más habitantes. “Gran parte de las nuevas áreas agrícolas son zonas marginales, y esta comprobado que estas bacterias permiten una mejora de las limitantes en distintos ambientes gracias a sus múltiples mecanismos de acción”.
Por otro lado, citó que la Argentina, junto con el resto de Sudamérica, es uno de los países que más adoptó esta tecnología de promoción biológica de crecimiento en cereales y alcanza entre el 5-10% de la superficie cultivada con estos cultivos y subrayó de la importancia de este suceso, ya que los cereales son los más producidos en el mundo, incluso, aventajan a las oleaginosas.
Por último, advirtió que “es necesario que se masifique el conocimiento de las ventajas de la inoculación y mejore la comunicación entre los científicos y las empresas” para que “el productor sepa que hay una mejor tecnología disponible para aumentar la producción por hectárea”.
Clarín Rural